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jueves, 18 de diciembre de 2014

El Espíritu Fluido Awen

En el corazón de la práctica druida se encuentra la búsqueda de la inspiración. La inspiración es el alimento y la bebida del alma. Proporciona fuerza al cuerpo; valor al corazón; conocimiento, sabiduría y perspicacia a la mente, y éxtasis al espíritu. En la tradición drida británica, e espíritu de la inspiración se llama Awen. Awen es un nombre femenino, traducido diversamente por musa, genio, inspiración, furor poético y frensí fluido, y en, que significa espíritu. Así pues, literalmente, Awen es el espíritu fluido.

     El concepto de Awen es fascinante. Se encuentra en la poesía medieval de los bardos galeses; Taliesin ayuda a darnos cuenta de lo importante que es Awen para la comprensión y la práctica del druidismo. En la historia, un niño llamado Gwion Bach,  Pequeño Inocente, bebe sin darse cuenta tres  gotas de un brebaje de inspiración (por ejemplo, Awen) preparado por la diosa Ceridwen. Gracias a esas gotas mágicas se le conceden tres dones; la poesía, la profecía y el cambio de forma. Estos dones definen las tres áreas de la práctica druida: poesía para los bardos, profecía para los vates y cambio de forma para los druidas. Los bardos medievales británicos consideran a la diosa Ceridwen, cuyo nombre significa mujer retorcida o la retorcida de blanco,  la patrona de su orden.

Tejer la red

Cada uno de nosotros existe en el centro de una red de energía que nos une con el resto de la creación. Nuestros antepasados escandinavos la llamaban la Red de Wyrd, y la concebían como unos hijos entretejidos del destino que unen todas las cosas con el universo. Con frecuencia, cuando pretendemos conseguir la perfecta seguridad dentro de nuestro círculo, mientras lo dibujamos, cortamos conscientemente y deliberadamente, los hilos que nos unen con el mundo que hay más allá. Esto fortalece el círculo, impidiendo que entre en el cualquier cosas, que pudiera distraernos y, lo que es casi tan importante impidiendo que que nuestra energía psíquica se filtre. Si cortamos los hilos, es imprescindible que restablezcamos los nexos antes de que se cierre el círculo, porque de otro modo veríamos que se han perjudicado nuestras relaciones con el mundo. El proceso de restablecimiento de los hilos se conoce como volver a tejer la red. Tanto cortar como tejer de nuevo se hace con las manos, y con la intención bien determinada. Cuando hacemos rituales  de grupo, temejos juntos los hilos de todos los que se encuentran dentro del círculo y fortalecemos el equilibrio del grupo.

Resurgimientos del druidismo

 

    En 1964, Ross Nichols fundó la Orden de los Bardos, los Vates y los Druidas (OBOD), con la intención de llevar de nuevo el druidísmo hacia lo que el veía como sus raíces celtas. A finales de los setenta, el druidísmo comenzó a adoptar elementos de la Wicca, la nueva religión pagana creada por un amigo de Nichols, Gerald Gardner. Los druidas empezaron también a ser influidos por los siberiaos, los nativos americanos y otras culturas indígenas, y a descubrir de nuevo, a través de estas, las raíces de la tradición nativa europea. Entre ellos, estas influencias, juntamente con la investigación de los manuscritos medievales de Gales e Irlanda, se alimentó la recreación del druidísmo como una espiritualidad mágica, holística y conectada con la tierra y los antepasados.