Cuando alguien menciona la palabra droga
por lo general la asociamos con la marihuana, el opio, los hongos alucinógenos,
la cocaína, etcétera, sobre todo cuando si la droga lo que promete es hacer
sentir bien o provocar estados de ánimo eufóricos.
Sin embargo, la próxima vez que se quiera
uno sentir animado o lleno de vitalidad y éxtasis, se habrá de recordar que el
cerebro tiene la capacidad de producir drogas más potentes que cualquiera de
las que se pudiese comprar allá afuera.
El cerebro tiene una química asombrosa,
capaz de producir sustancias químicas que provocan que la persona eleve su
autoestima, experimente sensación eufórica, alegre y vigorosa, sin necesidad de
fumar, tomar o inyectarse “algo”.

